Ben y Jane – Primera Parte

Hacía frío. Ben y Jane estaban sentados en el banco de siempre, comiendo pipas en silencio. La bufanda roja de Jane estaba llena de restos de cáscaras de pipa. Ben se volvió hacia ella, le dedicó una larga mirada y le sacudió la bufanda. Jane se sonrojó y le apartó la mano, para terminar ella misma con las sacudidas.

– Eres una gorrina – dijo Ben.
– Y tú un memo – replicó Jane. Y se echaron a reír los dos.

Se levantaron y siguieron comiendo pipas mientras caminaban. Esta vez, Jane se desenrolló la bufanda, dejándola caer a ambos lados del cuerpo, para evitar “gorrinerías”.

– ¿Qué vas a hacer al final? – preguntó Ben.
– Pff… Aún no lo sé. Necesito más tiempo para pensarlo. – Respondió Jane.
– Pero no te queda mucho más tiempo, Jane. En una semana tienes que presentar la solicitud, y un mes después…
– ¡Ya lo sé, Ben! Por favor, no me agobies más… Ojalá no tuviera que irme. Ojalá pudieras venir conmigo. Ojalá…
– Sshh… Lo siento. No quería agobiarte más de lo que ya estás. Perdona. Respira hondo y disfruta de lo poco que queda de otoño.
– Sí… El otoño. Gracias.

Jane tenía una semana para presentar su solicitud de admisión en la escuela de arte de Barcelona, si finalmente decidía ir. Lo tenía todo calculado: dónde se alojaría, qué especialidad escogería, dónde iría a comer los domingos… Pero Ben apareció de repente en su vida, como un soplo de aire fresco, y de pronto Jane ya no tenía tan claro querer marcharse… Sola.

– Ya verás como encontramos el modo de seguir adelante. – Seguía animándola Ben -. Siempre encuentras la forma de arreglarlo todo.
– Antes lo arreglaba todo sola, no necesitaba preocuparme por nadie. Ahora no sé cómo hacer para que los dos estemos bien. Ahora no sé cómo arreglarlo todo sin…
– ¡Eh! – interrumpió Ben.- Que no es el fin del mundo, solo te vas a Barcelona. Puedo ir a verte.
– Ben, son cuatro años… Si soporto estar allí sin ti, aunque vayas a verme… Es más fácil que te acabe olvidando. O eso, o me vuelvo.
– No seas tonta. No permitiré que desaproveches tu talento por mi culpa. Jane, tienes que ir. Llevas esperando este momento desde hace muchísimo, no puedes echarlo todo por tierra por habernos conocido. Nos veremos cuando podamos y listo. Y si en algún momento deja de funcionar, eso es porque quizá aún no es nuestro momento.
– Joder Ben, a veces parece que lo tienes tan asumido…
– Si sirve para que te tranquilices, entonces sí. Lo tengo asumido. Tengo asumido que, aunque la vida sin ti es un asco, prefiero que aproveches esta oportunidad. No quiero que te arrepientas de no haber ido durante el resto de tu vida.

Jane mira al suelo, pensativa y aliviada al mismo tiempo.

– Te quiero Ben.
– Yo más.

Ben siempre respondía eso cada vez que Jane le decía que le quería.

Y se fundieron en un mágico beso, tierno, dulce y auténtico. Un beso de adolescentes a punto de separarse por mucho tiempo. Un beso de despedida de esos de película. Un beso que Jane recordaría en el trayecto a Barcelona en el AVE, un mes después.

— Continuará —

Anuncios

2 comentarios en “Ben y Jane – Primera Parte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s